ACTIVIDAD FÍSICA EN EL PARKINSON
La enfermos de Parkinson, una enfermedad ocasionada por la muerte
de esas células del cerebro que todos conocemos como neuronas -traduciéndose
en temblor, rigidez, lentitud y trastorno de la marcha-, están de enhorabuena.
Varias investigaciones y el testimonio de pacientes han revelado que el ejercicio
físico contribuye a mejorar su bienestar en general y a realizar tareas
específicas para las que habitualmente no están capacitados.
Si el paciente se somete a un programa regular de ejercicio y mantiene una
actitud positiva, podrá confrontar mejor la dolencia que quienes adoptan
una actitud de pasividad.
Cuándo hay Parkinson
Si usted o uno de los suyos tiene parkinson, sabrá que los síntomas
más evidentes se manifiestan en:
· Trastorno al caminar con problemas para mantener el equilibrio, la
coordinación y la postura del cuerpo.
· Lentitud en los movimientos.
· Temblor cuando se está en reposo o manteniéndose en
una determinada postura.
· Rigidez, sobre todo en épocas de frío, al sufrir emociones
y en estado de movimiento, aunque disminuye reposando.
· Vigor y agilidad corporal variable de unos días a otros.
· Pérdida del volumen de la voz, dificultad para pronunciar
las palabras y lentitud al hablar, sin entonar adecuadamente por la rigidez
de los músculos de la cara relacionados con el habla.
No obstante el Parkinson, que suele aparecer entre los 50 y los 69 años
y afecta a hombres y mujeres por igual, permite mantenerse activo sin exceder
los límites de la propia capacidad, si se trabaja a un ritmo que sea
cómodo y se planifica bien.
Ejercicios indicados
Ha quedado demostrado que el entrenamiento con pesas, flexibilidad y gimnasia
general no sólo mejora los síntomas depresivos asociados a esta
enfermedad crónica sino las capacidades físicas, reduciendo temblores
y rigidez y aumentando la calidad de vida. He aquí los ejercicios dirigidos
a las zonas del cuerpo que hay que trabajar:
Para caminar
1 Manteniéndose lo más derecho que se pueda, andar dejando una
apertura entre los pies de unos 35 centímetros.
2 Dar un paso adelantando pie derecho y brazo izquierdo a la par, levantado
a cada paso los dedos de los pies.
3 Cargar el peso del cuerpo hacia la pierna adelantada cada vez, llevándola
al suelo apoyando el talón en primer lugar.
Cabeza y cuello
1 Girar la cabeza a derecha e izquierda tratando de tocar cada hombro con la
barbilla.
2 Doblar la cabeza a uno y otro lado intentando tocar el hombro con la oreja.
3 Inclinar a cabeza hacia delante intentando tocar el pecho con la barbilla,
y luego hacia atrás.
4 Rotar la cabeza en la dirección de las manillas del reloj y luego
en sentido contrario.
Hombros
Levantar los hombros hacia arriba y bajarlos después, y a continuación
empujarlos hacia delante y hacia atrás.
Brazos y manos
1 Levantar los dos brazos hacia delante y subirlos por encima de la cabeza,
devolviéndolos a la posición inicial.
2 Extender la mano hacia delante con los dedos extendidos, dejando la otra
cerrada sobre el pecho, y hacer lo mismo con la otra seguidamente.
Tronco
1 Sujetos si fuera necesario a algo fijo, pies separados y brazos colgando,
doblar el tronco adelante y atrás.
2 La misma posición anterior pero esta vez inclinando el tronco a uno
y otro lado.
3 Igual que la posición anterior pero girando el tronco en sentido horario
y al revés.
Muslo y el abdomen
1. Acostado boca arriba, levantar una pierna hasta donde se pueda sin doblar
la rodilla, bajarla, y repetir con la otra.
2. Boca arriba de nuevo, levantar la pierna, girarla en el aire con el pie
extendido en sentido horario y al contrario, bajarla, y cambiar a la otra.
Piernas
1. Acostado sobre la espalda, doblar la rodilla acercándola al pecho
lo máximo posible y extender de nuevo. Repetir con la otra pierna.
2. De pie, con la espalda contra la pared, llevar alternativamente cada pierna
hacia adelante y hacia arriba lo más alto posible, manteniendo la rodilla
sin doblar.
3. De pie, apoyándose en algún lugar, levantar la pierna lateralmente
sin doblar la rodilla, bajarla y cambiar a la otra.
4. De pie, sujetándose a un objeto fijo, llevar alternativamente cada
pierna hacia atrás lo más lejos posible, sin doblar la rodilla.
5. Sentándose en una silla de respaldo recto, levantar alternativamente
cada pierna hasta que la rodilla quede extendida.
6. En la misma situación anterior, levantar y bajar alternativamente
cada pierna, como golpeando el suelo con los pies.
Manos y dedos
1. Abrir y cerrar cada mano.
2 Extender y cerrar los dedos de cada mano
3 Separar y unir alternativamente los dedos de las manos.
4 Rotar las manos sobre las muñecas.
5 Flexionar y extender las manos abiertas sobre las muñecas hacia delante
y hacia atrás.
Pies
1 Sujetándose a un objeto fijo, levantarse alternativamente sobre los
dedos y sobre los talones.
2 De pie, levantar y bajar los dedos.
3 Separar y unir alternativamente los dedos de los pies.
Ejercicios de respiración:
1 Pueden realizarse de pie o sentados. Levantar al inspirar ambos brazos sobre
la cabeza y bajarlos al expirar.
Natación terapéutica
Especialmente beneficiosos los ejercicios en el agua, disminuyen la rigidez,
aumentan la conciencia corporal y el control del movimiento por el efecto calmante
del agua, haciendo trabajar además el sistema cardio-respiratorio. Es
aconsejable el control y la guía de un especialista.
Frecuencia, duración e intensidad
Aunque los ejercicios de flexibilidad, equilibrio y coordinación deberían
hacerse a diario si es posible, cada caso debe acomodarse a las características
del paciente. Lo mismo ocurre con el entrenamiento aeróbico y cardiovascular,
como puede ser caminar, y el entrenamiento muscular. Lo recomendado sería
de dos a tres veces por semana, entre 20 y 40 minutos en total, haciendo 2
o 3 series en cada ejercicio, de 15 a 20 repeticiones cada una.
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